La Ampliadora. Fotografía slow en el centro de Granada.

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Me pasa que a veces me enamoro de un lugar que solo he visto por Internet. Internet tiene esa capacidad.
Me pasa que me imagino cómo es, a qué huele, cómo son sus gentes…
Me imagino a mí misma en el lugar, interactuando con el espacio…
Eso fue lo que me pasó cuando descubrí La Ampliadora. Escuela de Fotografía Social.
Empecé a “bichear” su página Web y descubrí que tenía mis motivos para el flechazo. La Ampliadora resulta ser un espacio muy pequeñito en el que se imparten clases de fotografía a todos los niveles.
Pero en La Ampliadora existe un doble fondo, un apartado social que es lo que la hace tan especial. Porque también hacen talleres para los niños del barrio, cursos de fotografía y difusión para los comerciantes de la zona, para ayudarles a vender mejor su producto, hacen verbenas fotográficas mensuales… Me dí cuenta de que tienen un patio interior con un laboratorio analógico, donde los alumnos aprenden. Todo esto se encuentra en pleno centro de Granada. Esa ciudad donde el tiempo transcurre de otra manera.

Entonces me puse en contacto con Cecilio. Su director. Y concertamos una entrevista telefónica. Fue entonces cuando me di cuenta de que realmente no me había equivocado.

Un millón de gracias Cecilio,  nos vemos en Graná.

¿Qué es una escuela social de fotografía?

Lo de escuela social es por varios motivos, el primero porque es que desde que se concibió, nace con la idea de ser una especie de laboratorio,  un taller en el que el alumno tenga acceso en cualquier momento y se adapte a las necesidades de cada uno.
Por eso la escuela da facilidades para que el alumnado haga uso de todos los espacios y se abre a la sociedad como lugar para la investigación.

Por otro lado usamos la foto como herramienta para dar visibilidad a aquellos que no la tienen, favorecer la situación de algún colectivo, investigar conflictos…
Damos otra perspectiva a la fotografía porque creemos en la fotografía como cambio social.

Dentro de la escuela somos varios los profesores que nos dedicamos a proyectos sociales, de educación para el desarrollo, donde adquirimos experiencias que luego replicamos en los alumnos.

¿Quién hay detrás de éste hermoso proyecto?

El equipo de La Ampliadora. Docentes que provenimos de diferentes ámbitos de la educación y las artes visuales. Todos tenemos relación con la fotografía, pero de diferente manera. Unas historiadoras del arte, interesadas en los procesos de trabajo y los movimientos artísticos a lo largo de la historia de la fotografía. Otras, relacionadas con diferentes disciplinas artísticas en su obra personal. Otros compañeros se dedican a la fotografía documental, otros a proyectos sociales… Un equipo de 8 docentes con visiones muy particulares de la fotografía y así lo reflejamos en las dinámicas y en los contenidos de nuestros cursos.

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¿Cuánto lleva funcionando la escuela?

Poquito… un año y medio… aunque en el ámbito de la formación fotogtáfica llevamos desde 2008.

En 2008 empezamos a desarrollar varios proyectos sociales y talleres de fotografía y nos dimos cuenta de que teníamos algo que aportar al mundo de la docencia fotográfica y nos lanzamos.

¿Cómo arranca la Ampliadora en el barrio? ¿Quién llama a la puerta la primera vez?

(rie) La primera persona que llamó a la puerta de la escuela vino pidiendo una cerveza…

Es que el espacio de La Ampliadora era anteriormente un bar, el antiguo Lax. Yo incluso venía a tomar unas cervezas y demás, y ahora … aquí estamos. Este espacio es pequeñito pero tiene muchas estancias para un uso colectivo. Tiene un patio interior, una plazoleta, el aula que era el antiguo comedor… Entonces la gente venía y pedía una cerveza, además veían la ampliadora allí en medio de la plaza y claro… Pensaban incluso que era una fotocopiadora… ¡Un lío!

Pero ha sido muy interesante el acercamiento al barrio. Esa era nuestra primera meta meta. Queríamos que nuestros proyectos principales en materia social fueran en el barrio, para los vecinos. El barrio es un concepto que se esta perdiendo en algunas ciudades. Nosotros tenemos el compromiso de mantenerlo, el de usar la calle como medio de expresión.

Con los niños del barrio hemos montado una agencia fotográfica de la que nació un periódico que narra las historias más cercanas. Desde entonces nuestra relación con los comerciantes, los vecinos es muy cercana… Muchos de ellos han sido o son alumnos de la escuela.

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Sabemos que tenéis muchos espacios, ampliadora, estudio, sala de exposiciones…

¡Si! Pero todo muy pequeño ¿en? (ríe) Las fotografías “engañan” las ves. Son fotos tomadas desde muchos puntos de vista y parece que el espacio es mayor (ríe)

Pero si, al fin y al cabo claro que disponemos de esos espacios para nuestros alumnos.

Y gracias a eso ¿Se da el clima de asociación, generación de proyectos, creatividad…?

Yo para trabajar (soy fotógrafo ) necesito ese clima de silencio, soledad y demás. Al principio me parecía muy complicado trabajar con ese flujo de personas que entran, preguntan, salen…

Pensaba que no iba a poder con todo este movimiento a mi alrededor. Yo mismo me he sorprendido. Cada persona que entra por la puerta de La Ampliadora acaba sumando, aportando y ayudando. Las personas opinan, lanzan iniciativas y transmiten una sensación muy positiva en el día a día.

Trabajamos en el mismo espacio que los alumnos y esto hace que ellos nos vean muy accesibles. Ven como se trabaja el proceso fotográfico. Pueden pedir asesoramiento de primera mano, opinar sobre lo que ven, preguntar por qué hacemos tal cosa o la otra… Incluso se plantean proyectos conjuntos entre alumnos y docentes. Como el caso con una alumna-compañera de trabajo que a partir de una conversación, nació una colaboración en proyectos sociales.

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¿De qué van los cursos para comerciantes?

Esos cursos para comerciantes están dentro de un proyecto de investigación en el que colabora la Universidad de Granada. Es un proyecto que va muy despacito, pero con buena letra. Lo consideramos algo muy nuestro, porque nos dedicamos a ayudar a los pequeños comerciantes para sacar adelante sus negocios mostrando su diferenciación por medio de la fotografía. Les enseñamos a tener una buena imagen y saber dinamizar aquello que tienen. Esa es la idea general del proyecto. Hemos trabajado con 8 comercios de aquí del barrio. Esos cursos tienen un asesoramiento detrás. Ellos nos llaman cuando les surge alguna duda, todo muy cercano y muy positivo para ambas partes.

Se genera buen rollo con los vecinos…

Claro, además hay una cosa muy chula. En la plazoleta de La Ampliadora, hacemos una verbena fotográfica una vez al mes (La próxima es este sábado, con motivo de la Noche en Blanco granadina) La gente que viene por primera vez no se entera de que es una escuela hasta la segunda cerveza. Mezclamos ese ambiente festivo de verbena con la formación y el ocio de los talleres de fotografía. Todos los vecinos del barrio vienen a disfrutar con nosotros. Eso me pone muy feliz, porque veo que hemos conseguido adaptar la escuela al espacio. Hacernos uno más del barrio. Eso lo hemos conseguido.

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¿Cómo funciona vuestra galería?

Es una galería muy chiquita, pero nosotros siempre tuvimos la ilusión de tener un espacio donde dar visibilidad a proyectos que nos parecían muy interesantes. Invitamos a artistas y proponemos que ellos, en ese espacio tan pequeño, muestren su obra. Se convierte más bien en una instalación, en una performance.

Es muy divertido porque Blanca Galindo y David Simón, Olga Simón e Ignacio Llamas, Omar Calama o Sergio Aritméndiz, cuando llegaron a montar, transformaron el espacio totalmente, cada intervención no se parece a ninguna anterior.

Además es muy positivo que la galería esté al lado del aula. Se retroalimentan la una de la otra. Funciona como recurso formativo.

¿El arte debe contar con una función social?

Depende del fotógrafo y/o artista. Yo creo que existen muchas posibilidades en el uso de la fotografía y del arte en general. No hay por qué excluir a ninguna.

Puede existir un arte que únicamente busque lo estética o que a la vez transmita un mensaje útil a la sociedad. Para mi, si no existen las dos vías en una obra, se queda cojo. Pero entiendo que esa es mi opinión porque es mi forma de trabajar. Pero cualquier otra sigue siendo respetable, hay sitio para todos.

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Por mi parte poco más, Cecilio, muchísimas gracias por todo y cuando vaya a Granada ya sabré donde ir de visita… Y pediré una cervecita…

Aquí te esperamos, Bea, en la zona re-Lax un rinconcito dentro de la escuela, creado en recuerdo del antiguo bar, dedicado para tomar algo y descansar… Así que aquí te esperamos…

Para saber más: http://www.laampliadora.org/
hola@laampliadora.org

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