Entrevista a Eduardo D´Acosta.

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Fotografía: Sonia Espigares.

Eduardo D´Acosta es un tipo todoterreno. De esos que no paran ni para tomar impulso. Da clases en la Escuela de Arte, imparte un curso para la Escuela Pública de Formación Cultural de Andalucía, también en el CAC de Málaga y en la Fundación Valentín Madariaga, está terminando su tesis sobre el fotolibro andaluz en los últimos 30 años y aún le queda tiempo para prepararse exposiciones fotográficas. Además va a ser papà en pocos días (u horas ;))

Me cita en Birimbao.
Yo, apurada, voy volando pensando que él tendrá prisa.
Pero no.  Porque un profesor nunca tiene prisa y Eduardo D´Acosta es profesor aunque hayan pasado 6 años desde que yo era alumna.
Me estaba esperando para enseñarme algo…
Quería que conociera ese momento en el que el artista se “enfrenta” al galerista (entiendase el uso metafórico de la palabra enfrentar) algo que, ciertamente, no le enseñan a los jóvenes proyectos de artistas en las escuelas y facultades.
Tras una hora de conversación, ceños fruncidos, sonrisas, afirmaciones con la cabeza, silencios, opinión, explicación e ilusión con Miguel, de la galería Birimbao, llegan a un acuerdo y nosotros podemos irnos a un bar cercano a charlar.

Su futura obra hablará sobre la banalidad del arte mediante las copias, las reproducciones de las obras. En el bar, me pregunta qué me ha parecido y me explica algunas cosas más.

Esto empieza con 12 años, estaba haciendo dibujos para el periódico de la escuela y me dejaron encargado de la fotocopiadora. Hice la travesura obvia de cualquier niño de mi edad. Pararla, hacer un dibujo y fotocopiarlo unas 30 veces, pero cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que en realidad las copias no tenían tanto que ver con el original. Cada copia era única. Entonces, con el tiempo, eso me lleva a pensar en las copias de las obras de arte. El arte se difunde como concepto abstracto mediante las representaciones y copias didácticas de las obras originales. El David es el David de Miguel Ángel… pero ponlo en Google… A ver cuántos te salen…
Me llama la atencion la cosificación de las obras de arte, por ejemplo, las copias de David(es) de Miguel Ángel que decoran jardines de grandes mansiones porque otorga una especie de caché…

Habla con mucha ilusión de su futura exposición (de la que ya no spoileamos más para que os paséis en Noviembre por Birimbao), pero tiene miedo que no se entienda su concepto. Lleva 5, 6, 7 años haciendo fotos y hay mucha información.

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¿Cómo empieza todo?

Yo estudié Publicidad y mi hermano (el crítico de arte y curador Sema D´Acosta,  véase este artículo en Arteinformado) quería ser periodista, estábamos los dos en la Facultad de Comunicación y nos apuntamos a la vez a Historia del Arte, pasaron 4 años y acabamos ambas carreras… Cuando salí de la facultad los trabajos que habían eran una mierda… (como ahora), y montamos una empresa pequeñita de publicidad, por los pueblos.
Allí estábamos los dos vestidos de chaqueta, por las empresas de los pueblos. No funcionaba mal, pero era un desastre… los pagos, los cambios de última hora…
Entonces decidí ser profe.
Impartí clases de Historia del arte hasta que en Santander, me pasaron el dato de que buscaban profesores para un colegio concertado. De fotografía. Y me llamaron, hice la entrevista y… ¡me cogieron! No tenía mucha idea de fotografía, pero el director me dijo, “veo que tienes muchas ganas de aprender.” Y efectivamente. Estaba en Santander, tenía tiempo libre y aprendí… Al principio hacía fotos muy ingenuas. Yo siempre tuve la inquietud de que las fotos no representan nuca la realidad, (volvemos al concepto de mi nueva exposición), de que representan una copia.
Actualmente, tras tantos años de docente, he cambiado mucho. Ahora hago fotos desde el concepto y la teoría. A mi me gusta teorizar sobre la imagen, y mis fotos acompañan e ilustran esta teoría.

¿Cómo es el Edu fotógrafo?

En Birimbao había expuesto en 2009, “Apariencias”. Luego hice una exposición: “Vallas”, en 2012 y la verdad que me gustó mucho hacerla, porque sacaba mi parte del publicista, al descontextualizar esas vallas publicitarias en desuso. Quedaban como en tierra de nadie, como un canal de comunicación abandonado.

Pero, tras muchas alegrías que me trajo esta serie,  llegó un momento en el que me cansé de ellas. Yo sentí lo que tenía que decir, ya lo había dicho. Además empecé a sentirla como una obra fría, cuando yo necesitaba expresar otras cosas.

A lo mejor tras este análisis de la copia, la reproducción del arte y el original, del que nacerá mi próxima exposición… en algún momento sienta que ya está dicho también. Y habrá que pasar a otra cosa, a otro lenguaje.

Hace poco desempolvé una serie de retratos que llevaba haciendo desde que empecé de profe. Mi sobrina, mi familia,mis padres, que los adoro y fué súper emocionante ver que tenía una serie de retratos, que nunca había considerado mi obra, pero que creo que funciona como antítesis de ese trabajo analítico, teórico…
Éstas fotos son personales, pasionales, incluso íntimas… Algo quiero hacer con ellas, tengo un proyecto.

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¿Un proyecto más íntimo? ¿Más cálido?

Me pasa una cosa con esas fotos muy curiosa… que a tí te pasará también. Cuando uno tiene trabajo, con 26, 27 años, ya cree que ha llegado, que ya está ahí. Pero el tiempo va pasando. En el año 2006 nació mi primera sobrina, Laura, y la acribillo a fotos, con ella tengo una referencia para darme cuenta de que el tiempo ha pasado. Eso es lo que me dicen sus retratos.
Y tengo una serie de fotografías, en las que se crea una conexión mu bonita con la niña, que ahora mismo no se da cuenta, pero el tiempo va pasando y sus fotos lo comunican. Ya lo entenderá.
También hago muchas fotos de mis padres, el tiempo pasa, Bea. Mis padres que han luchado tanto para que yo y mis hermanos tuviéramos algo… La foto funciona en ese sentido como aprendizaje para valorar lo que hoy existe, porque el tiempo pasa, todo se va, y la foto sirve para saber que eso está ahí.

Esa parte emocional, es preciosa. Algún día haré un libro, en el que quien lo vea entienda cómo el tiempo pasa. Y la única manera de darse cuenta es mirando las fotos del pasado. Lo voy a intentar contar a través de esas fotos de las que te hablo.  Tengo la parte analítica, todo el día estudiando, mirando fotos, preparando clases… pero también debe existir esta parte emocional.

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¿Profe o fotógrafo?

Yo soy profe. Y me siento muy orgulloso de eso. Soy profe y, por consecuencia hago fotos. De manera colateral. Estoy orgulloso de no depender de ser artista.

De tu mano ha salido gente muy buena, Edu…

Sí. Yo tengo alumnos con galerías, que han participado en Photoespaña, con grandes exposiciones, premios…
Eso es muy gratificante. Y a la vez es una responsabilidad muy grande.
Hace dos días tuve la presentación de los alumnos de primero de foto de la Escuela de Arte y esa excitación que a mi me entra, al ver a todos nerviosos, de empezar con un proyecto de futuro, todos con muchas ganas… Se repite el bucle, pero de diferente manera.

Nunca te cansas…

Yo no.

Me encanta.

De hecho mi novia me riñe mucho porque doy muchos cursos y talleres. Ya pararé.
Yo siento que tengo el reto de hacer que los alumnos se enamoren de la fotografía. La técnica, todo lo demás, va viniendo como parte del temario. Yo me esforzaré por sacar la mejor foto que cada uno lleve dentro, pero hay que trabajar.
Lo digo el primer día. Si la Junta de Andalucía supiera lo que yo disfruto con mis clases no me pagaría.

Sin darme cuenta me he metido en muchos líos, me cuesta decir que no a un proyecto de docencia. Hay que tener cuidado porque es una responsabilidad. Los alumnos son una responsabilidad y hay que tomárselo con la seriedad y el respeto que requieren.
Tengo 60 alumnos todos los años en la escuela de arte, tengo 30 en la Fundación Valentín Madariaga, en el CAC, en el de la Junta… Es una responsabilidad. Esos alumnos se fían de lo que tú le digas. Lo más bonito de éste mundo es la confianza. Cuando yo me encuentro gente que ha sido mi alumno y ha llegado lejos me pongo súper orgulloso, realmente por él. Por su trabajo. La gente se lo curra mucho.

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Estas todo el día haciendo cosas… ¿Cómo vives así?

Antes hacía muchas mas cosas fuera de la fotografía, pero ahora…

Yo hoy me he levantado a las 7 (ayer martes por la mañana fui a mis clases en la Escuela de Arte, terminé a mediodía, me fui a Málaga a mi curso de fotografía contemporánea del CAC, salí a las 8 de la tarde, volví y al llegar preparé la clase de hoy,) Esta mañana he dado clase, he ido a arreglar un papel del doctorado, luego al museo arqueológico a hacer fotos, a la facultad de Historia del Arte y al final a Bellas Artes a hacer fotos de esculturas, he venido a Birimbao a enseñar las imágenes que irán en la exposición y luego había quedado contigo para la entrevista…

Y te juro que no se puede ser más feliz. Te lo juro. Yo hago lo que quiero.
Disfruto tanto que a veces no tengo conciencia de que estoy trabajando.

¿No hay parte mala?

Claro, no es solo cuestión de pasión. Como decía Clint Eastwood en Million Dollar Baby, “si solo quieres trabajar con pasión, te van a pegar una paliza muy gorda” (más o menos venía a decir eso … ríe).

Todo esto que te pinto como un paraíso, lleva mucho curro detrás. Yo lo puedo decir abiertamente. Me lo he currado.
Hay que intentar transmitir. Hay que compartir conocimientos. De hecho, desde hace 15 años que trabajo como profesor de foto he intentado donde pongo un pié acabar con el hermetismo. Hay muchas personas que se guardan lo que saben. Por miedo a que lo superen, o por miedo a no se qué. Es curioso, es como, “te doy clase, pero no te puedo explicar este secretito porque vas a saber igual que yo.”  No señor. Lo importante es que el otro lo sepa. Yo doy todos mis apuntes, yo escaneo, presto todos mis libros…
¡Que cosa más grande que lo que yo haya hecho sirva para que otra persona se beneficie! Es algo muy tonto el no compartir. La foto es un tipo de amor del mas bonito que hay.
Cuando tu das, no ocurre como con otras cosas, que lo que das lo pierdes. No. Cuando en fotografía tú das. Tú recibes. Eso intento explicarle a mis alumnos.
Hay que ser ético. La fotografía es generosa.


Yo he sido alumna tuya, Edu. Y en tus clases se genera un clima de creatividad y confianza en el que a nadie le da reparo presentar una idea, o propuesta. Tú las apoyas todas.

Hay que ser capaz de transmitir entusiasmo. La gente tiene mucha energía. Las personas la tienen. La excitación de decir, no me puedo aburrir, puedo hacer lo que quiera.
Realmente la escuela tiene un departamento de fotografía y de diseño gráfico que mucha gente no lo sabe, pero son unos fenómenos. Es increíble el equipazo que hay allí dentro y la gente no lo valora por el prejuicio de lo público. En Andalucía no se sabe el nivel que hay allí dentro.
En Andalucía no se sabe el nivel que hay en la Escuela de Arte de Sevilla ( pregunta a los alumnos, ya verás ) y la gente, por desconocimiento, prefiere pagar una millonada para ir a estudiar un curso de foto o de diseño privado en Madrid o Barcelona. No vemos lo que tenemos más cerca, luchamos todos los días para mejorar, y queremos que en poco años nuestro departamento sea una referencia nacional, educación pública, gratuita y de calidad.

Hay que saber que el trabajo es duro. Nos hemos hecho la idea de que el artista es bohemio, que no trabaja, que con su carácter ya lo hace todo. Eso es un problema que en muchos casos se está inculcando a nuestros jóvenes.

La docencia se trata de trabajo duro, pero es muy importante generar ese caldo de cultivo de las ideas y la creatividad. Y eso se genera en la clase.

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Pregunta obligada. Analógico o digital.

Eso fue un gran cambio en mi vida, Bea.
Yo antes trabajaba mucho en digital, tú lo sabes.

Al hacer el trabajo de las vallas, llegaba con mi cámara y tiraba 100 fotos a la valla que quería fotografiar y después pasaba delante de la pantalla como 6 horas y finalmente las que me interesaban eran las primeras, las que más había había pensado. Las demás la mayoría eran “morralla”. Yo tuve la suerte de que Israel Caballero, gran maestro, gran fotógrafo ( www.pinhole.es) y mejor persona, entrara en la Escuela de Arte y me enseñó todo lo que yo no sabía de analógico.
Cuando decidí afrontar ese trabajo con la cámara de medio formato, todo empezó a fluir. las cámaras digitales dan inmediatez, se aprende mucho con ellas, sirven para ayudarte a mejorar practicando, ves los resultados y puedes corregirte de inmediato.
Pero lo analógico lleva una concentración, una atmósfera… que es la foto de corazón. Las fotos de corazón son en película. Yo leí la entrevista a Tolo Parra y creo que él estará de acuerdo conmigo. Con la película se crea una interacción entre la química, el ambiente y el fotgógrafo… No es tan frío como una serie de píxeles.

La fotografía digital ha hecho que vivamos inundados de imágenes. Como cuando hay una inundación, mucha agua. Pero no hay agua potable. ¿Me entiendes? Quiero decir, no se hacen mejores novelas porque existan los ordenadores portátiles…La gente está falta de criterio.
Cuando estoy dando clases, lo primero que me gustaría inculcar es criterio. Luego la técnica.

¿Cómo surge el curso grande de la Fundación Valentín Madariaga?

En el año 2010 empecé en la Fundación Valentín Madariaga. Querían un curso de foto que iba a dar Dionisio González (¿que quién es?, leer este artículo en Xataka). Pero él no pudo venir a darlo. Entonces él mismo me propuso que lo sustituyera y yo me puse en contacto con Ana, que quiero que quede claro en esta entrevista, Ana es un pilar muy grande y ha hecho mucho por la Fundación Valentín Madariaga. Todos los componentes se lo curran mucho, pero Ana es una fenómena. Y mi sincero agradecimiento a la dirección de la fundación por confiar en mí cada año y darme libertad y todas las facilidades para impartir el curso de la mejor manera… La cosa es que le propuse un temario sobre fotografía contemporánea. Lo que a mi me hubiera gustado que me dieran cuando estudié. Le di el temario, lo cuadramos y fué muy bonito. Ese curso funcionó tan bien que al final a día de hoy cuenta incluso con una beca, y traemos gente competente a dar ponencias a los alumnos. Premios nacionales de fotografía a dar charlas a los alumnos.
Criterio, Bea. Eso es lo que yo intento impartir. No es bueno tener una mirada estática e intentar avanzar mucho. Hay que avanzar, claro, pero por un buen camino. Ir en la dirección correcta.
Yo intento que mis alumnos se bajen de esa bici estática y empiecen a andar, empiecen a ver, y a disfrutar del camino. El camino que quieran. Pero con criterio.

Este año tenemos una superexposición “SPIN OFF” y los alumnos podrán exponer junto a todos los ponentes que han pasado por el curso, será en 2016 y habrá una comunión fantástica entre estos nombre ya consagrados y los alumnos del curso.

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Twitter: @EduDAcostaFOTO

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