"Cuando los países se desmoronan y se caen lo único que queda de ellos es la cultura" Jodorowsky

Quentin Gas: “Es difícil romper un tópico sin ofender”.

Hablamos de arte libre. Sin purismos ni apropiacionismos. Sin barreras disciplinarias, étnicas, autoritarias o, por qué no, estúpidas. En el contexto del Festival de Cine Europeo de Sevilla entrevistamos a un músico que mezcla en su vida y en su obra cine, rock, flamenco, psicodelia y lo que encarte. Hasta la música del espacio de una serie. Porque le cuadró. En las butacas de la sala siete del cine de Nervión, a la salida de una proyección quedamos con Quintín Vargas, vocalista de Quentin Gas y Los Zíngaros que acaba de sacar un disco universal —del Universo—. Por sus elementos y por sonar a espacio exterior. También porque, como al espacio, a las capacidades del camino tomado por el compositor sevillano, de momento, cuesta verles el límite. Para esta entrevista hubiésemos elegido como titular: “el apropiacionismo me parece un cuento chino”. Lamentablemente, ya se ha usado. Pero, joder, qué bien lo resume.

¿Qué acabas de ver?

Pues es que no me acuerdo del nombre del director Nemes… 
(László Nemes). Pero, bueno, he visto su segunda película, que se llama El hijo de Saul, y lo han presentado como uno de los directores más aclamados del mundo. Y eso con su segunda película lo veo exagerado. Tú sabes como son estas cosas, que con solo con su segunda película…

Sabemos que vives de forma muy activa el Festival de Cine de Sevilla, ¿el arte necesita otras artes para funcionar?

Sí. Para mí, sí. Yo me baso muchísimo en ideas que adapto del cine, tengo que reconocer que mas que de los libros. Me gusta más el cine. Incluso de las series, por ejemplo, la idea de meter los sonidos de la NASA se me ocurrió de una serie de Netflix que se llama The OA, no va de eso, pero el sonido de los planetas es como una anécdota en medio de la serie. Pero de pronto, al ver eso, se me ocurrió. Por lo tanto, sí, estoy totalmente de acuerdo con la pregunta.


De hecho, tu vienes de un entorno flamenco, gitano, de familia de artistas de este género. Te vas al rock muchos años y ahora vuelves un poco a esas raíces flamencas integrando todo lo que has vivido en tu formación como músico. A ti cuando se te habla de apropiacionismo cultural te tiene que sonar a chino.

Jaja, me gusta que me digas lo de “a chino” porque últimamente me lo preguntan mucho y siempre empiezo diciendo que me parece un cuento chino. Y es que me lo parece. La persona que tenga dos dedos de frente se tiene que dar cuenta de que eso es un cuento. No creo que, en el caso del flamenco, alguien se sienta ofendido porque un artista quiera coger esa expresión. Da igual que no sea gitano o que no sea andaluz. De verdad, por mucho que quiera entender a esas personas que se ofenden, no lo entiendo. Hoy me ha ocurrido algo con mi hermano Curro, que es bastante purista y le ha dado muchísima caña a Rosalía. Bueno, pues hoy me he enterado de que no para de escucharla. Incluso lo he llamado para preguntarle si es verdad y me lo ha explicado. Y efectivamente.

No creo que, en el caso del flamenco, alguien se sienta ofendido porque un artista quiera coger esa expresión. Da igual que no sea gitano o que no sea andaluz.

Tú haces el camino contrario. Si Rosalía se ha apropiado del flamenco, ¿tú lo has hecho durante más de diez años con el rock and roll en Los News?

Claro. Es que no tiene sentido. Yo soy un chaval de Sevilla que amaba todo el rock antiguo de los 50 y los 60. Y yo lo hacía y ese debate nunca ha existido. Al igual que muchísima gente. En realidad me recuerda a cuando los antiguos rockeros como Little Richards, Chuck Berry… Hay un documental en el que, en una escena con un piano, se ve a Littel Richards sentado al piano con otros rockeros negros empiezan a criticar a los rockeros blancos. Lo que pasa es que su crítica iba más porque los blancos cogiesen canciones de ellos y las grabasen sin ponerlo ni siquiera en los créditos. Pero que alguien coja el flamenco y lo haga a su forma. Y más esta chica —Rosalía—, que siempre dice de donde ha cogido las cosas. De la Repompa de Málaga o tal. De hecho, me gustó mucho una entrevista con Buenafuente en la que él le insistía en que estaba creando algo nuevo y ella contestaba que no, que ella está “haciendo flamenco a mi forma”. Eso está guay.

Me acabas de decir que tu hermano es bastante purista. Me imagino que dentro de ese entorno flamenco de Lebrija, de donde vienes tú, habrá más gente que lo sea en tu círculo cercano. ¿Alguien te ha dicho algo por el uso que tu haces del flamenco de la misma manera que a Rosalía o a Niño de Elche le dan caña por eso?

La verdad es que nadie me ha dicho nada todavía. No sé si será respeto, que me conocen o lo que sea. No lo sé.

¿Puede ser que, como tú vienes de ahí, tienes cierta autoridad para utilizarlo?

Puede ser. Dentro de la mente de un purista (risas) es difícil saber qué piensa. Pero también creo yo, que es que nunca he dicho que yo sea cantaor de flamenco o que sea flamenco. Si lo empezará a decir sí podrían empezar a meterse conmigo. Que es lo que pasa con Rosalía o Niño de Elche.

¿Qué le dice un gitano rockero a un gaché purista del flamenco?

Jajajaja. Pues yo que sé, que abra la mente. Que no estamos aquí para prohibir ni para decirle a la gente lo que tiene que hacer. Simplente disfruta de lo que hay y si no pues cambia de canal.

Venimos precisamente de ver el documental de Víctor Hugo Espejo, Coplas Mecánicas, sobre el proceso creativo del espectáculo de Niño de Elche e Israel Galván. Dos que han sacado los pies del tiesto en el flamenco y han estado en la Bienal de este año. ¿Cómo ves el futuro del certamen? ¿Hacia dónde crees que va? ¿Este tipo de espectáculos habla del rumbo tanto de la Bienal como de su público hacia un flamenco ‘más abierto’?

Creo que sí. Totalmente. Es que yo creo que los tiempos, pese a lo ‘manío’ de la frase, están cambiando y se refleja. Lo que pasa es que para ver un avance tiene que ser poco a poco. Pero se está viendo un cambio desde hace muchos años en el flamenco. Si ha cambiado el blues, el jazz o el rock, por qué no el flamenco. No hay nada que no se pueda cambiar.  Es decir, que mi hermano diga que le gusta Rosalía es un ejemplo claro del cambio. La Bienal, que se supone que es algo ortodoxo y mete a Niño de Elche. Es una invitación a que la Bienal cambie y a que el flamenco cambie. La gente le echa la culpa a Niño de Elche y la “culpa” la tienen los organizadores. Seguro que a Niño de Elche no le han dicho “Oye, Paco, te vienes a la Bienal pero te sientas en una silla y cantas por derecho”, si lo contratan saben que va a hacer lo suyo.

¿Crees que tendría un disco como el tuyo (Sinfonía Universal Cap 02, Everlasting-Popstock!) cabida en una Bienal como la tiene en un festival de rock o de otros estilos?

Yo creo que sí. Incluso ya ha habido años en los que ha estado Tabletom o gente así que no son un espectáculo de flamenco vanguardista, como puede ser el caso de Niño de Elche. Si no que ha habido propuestas que mezclan el flamenco con el pop y cosas así. A mi me encantaría tocar en La Bienal un año.

Te vamos a dar unas frases que hemos leído por ahí acerca de esto de la mezcla, el apropiacionismo y esas cosas, para que nos des tu opinión.

La primera, la firma María José Jiménez Cortiña, no sabemos si te suena, es la Presidenta de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad.

Y dice (con respecto al videoclip de “Malamente”): “Es lo de siempre, comercializar y convertir en producto aquellas cosas que pertenecen a nuestra identidad y estatus como raza (gitana)”.

No lo sé, tío. Yo creo que si alguien dice algo así como “nuestra raza”, tu mismo te estás apartando de la sociedad. No sé qué decirte. no estoy de acuerdo para nada. Apropiación cultural, cogen cosas de la identidad gitana y la comercializan. ¿Y qué? Si es que además ella —Rosalía— realmente es así. No está interpretando un personaje que ella esté utilizando. No hay frivolidad en lo que hace.

La siguiente la dice Niño de Elche: “Le pediría a la gente de La Bienal de Sevilla que invirtiera en robots. Tampoco se iba a diferenciar mucho de lo que vienen haciendo”.

Yo con Paco estoy de acuerdo con muchísimas cosas. En otras no tanto. Pero la mayoría, sí. Yo lo sigo por Twitter y dice cosas muy interesantes. Admiro mucho a Paco y, en general, estoy bastante de acuerdo. Me pasa una cosa con él que es que a veces dice cosas que me llevo las manos a la cabeza. Pero después me hace reflexionar el cabrón. Por ejemplo, la campaña de los premios Rei Jaume con la palabra flamenco tachada, o paella, que es para romper con los tópicos. El primero que vi fue el de flamenco y Paco lo compartió poniendo “me encanta”. Claro, cuando yo veo eso digo “me cago en la mar, Paco”. Pero es verdad, yo no quiero que se conozca España solo por el flamenco. Que es una de nuestras riquezas culturales, sí, mira que yo he comido del flamenco y gracias a él tengo una educación.

Tú, por ejemplo, vienes de romper con el tópico. Te dedicas al arte pero no has seguido por ahí. Primero, rock and roll, y después, algo experimental como Los Zíngaros.

Pero siempre he tenido la cosas por mi familia y tal de respetarlo mucho. Respetar a tus mayores. A lo que hacen tus padres. Es difícil romper un tópico sin ofender.

Esto lo dice el crítico de flamenco Manuel Bohórquez sobre los seguidores de Niño de Elche: “En general, personas que lo siguen porque es un antisistema del flamenco. Un arte que no todos los españoles entienden y que muchos consideran caduco y cateto. Entre ellos, Niño de Elche”.

Bueno, qué va a opinar. Él tiene que defender eso. Él forma parte del viejo sistema y tiene que apoyarlo. Y cuando viene alguien como Paco para romper con todo pues tienen que frenarlo.

Es verdad que las críticas hacia Niño de Elche me parecen denunciables. Tú puedes decir que no te ha gustado el espectáculo, pero hay frases que te hacen pensar en si todo vale. Tú eres periodista pero, ¿todo vale? Hay frases por ahí que son chungas.

Hablando de crítica, tu disco está recibiendo muy buenas. O, al menos, es lo que yo veo porque la mayoría me llega a través de tus redes y no sé si es que no compartes las malas. ¿Las hay?

Las he leído de Caravana (Funclub Records, 2017) —disco anterior a Sinfonía Universal—. De este, aún no. Como ha salido hace poco y he estado con la promo y tal, de momento de este disco no he leído nada malo, la verdad. El otro día leí una crónica de nuestro concierto en Madrid, en la Sala Sol, y me gustó bastante porque decía cosas que, probablemente sean verdad, como que nos falta todavía rodar el disco y tal. Pero te das cuenta de que es gente que está ahí, atento a todo lo que haces, y había cosas que veía bien y otras que no. Ese tipo de crítica constructiva sí me gusta mucho. Pero, por ejemplo, cuando fuimos al Rock al Parque en Bogotá, estaba Don Disturbio de Mondo Sonoro, y el sonido no era muy bueno. Pues el tío va y pone en la crónica que el sonido era malo y se quedó ahí. Yo creo que hicimos algo más. La gente flipó con el concierto. No me gusta ni eso, ni el lado contrario en el que todo es bueno.

Te damos la última frase. Que aunque va sobre el flamenco, se podría aplicar casi a cualquier estilo. Es del tocaor Manuel Morao: “El flamenco puro es la vanguardia”.

Bueno, jeje. Supongo que lo dirá porque como está esta ola de que todo el mundo hace cosas con el flamenco y no la hacen pura, alguien que salga haciendo flamenco puro es vanguardia. No lo comparto para nada. Es una frase un poco poética. Yo creo que cuando sale un cantaor por derecho lo ven como vanguardia.

Volvemos al cine para compararlo. Me has dicho antes de la entrevista que también has visto la Lars Von Trier y no sabes ni cómo clasificarla. No es cine ‘al uso’ y está en un festival.

El arte es demasiado peculiar. Subjetivo. Muchas veces yo discuto con mi novia porque ella es más crítica que yo. En el sentido analítico. Yo soy más observador y me quedo con lo que me gusta. Y me gusta la gente que se sale de la norma.

Como haces tú. De lo que has visto en el SEFF, ¿qué recomiendas?

Atardecer, Sherezade, Non Phixion, El Rey, es necesaria que la gente lo vea. Y, venga, por qué no, la de Von Trier, La casa de Jack.

Fotografía Mayte González.

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